MEMENTO MORI

Los Tópicos Literarios son expresiones latinas que son utilizados como recursos retóricos por los escritores. Estas frases comunes o “clichés” fijos ayudan a los lectores a concebir una idea de la temática de la obra, del poema u otro.

Un ejemplo de un Tópico Literario es el MEMENTO MORI, que significa “Recuerda que has de morir”. Con este significado tenemos una idea bastante clara sobre la temática de las obras que contienen este tópico: la vida es corta, los seres humanos no somos inmunes a la muerte y eso debería ser su preocupación principal.
Se cree que este tópico tiene su origen en la Roma antigua, cuando en los recorridos de los generales, uno de sus asesores le iba recordando a su general que no era un dios, que tuviese cuidado de no actuar irresponsablemente sin respetar las leyes impuestas y que no olvidara que, como todo humano, tenía limitaciones.

En la Literatura del Siglo de Oro podemos encontrar este tópico en muchas de las obras del estilo barroco del escritor Francisco de Quevedo, como por ejemplo en este soneto:

SALMO XVIII

Todo tras sí lo lleva el año breve
de la vida mortal, burlando el brío
al acero valiente, al mármol frío,
que contra el tiempo su dureza atreve.

Aún no ha nacido el pie cuando se mueve
camino de la muerte, donde envío
mi vida oscura: pobre y turbio río
que negro mar con altas ondas bebe.

Cada corto momento es paso largo
que doy a mi pesar en tal jornada,
pues parado y durmiendo siempre aguijo.

Corto suspiro, último y amargo,
es la muerte forzosa y heredada;
mas si es ley y no pena, ¿qué me aflijo?

Por otro lado, en la Literatura Contemporánea también se puede apreciar su utilización, como por ejemplo en el siguiente poema del escritor peruano César Vallejo en el siglo XX:

“PIEDRA NEGRA SOBRE PIEDRA BLANCA”

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París –y no me corro-
talvez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

(enlace al poema recitado)

Alexandra Silva

Un pensamiento en “MEMENTO MORI

  1. Te ha tocado un tópico muy poco agradable, reflejo del cambio de mentalidad del pensamiento barroco (que comporta en algunos aspectos un regreso al pesimismo religioso medieval). Por otra parte, los “memento mori” (como las “vanitas”, de latín “vanitas-tatis”, el bíblico, vanidad de vanidades y todo es vanidad) son un género en la pintura barroca: siempre que aparece una calavera o un esqueleto en un cuadro tienen la desagradable misión de recordarnos la fragilidad de la existencia humana. Añado a tu entrada algunos ejemplos pictóricos para completarla y por internet he encntrado que existen muchas películas con este nombre (alguna de terror) y hasta un videojuego.
    Efectivamente, en la poesía de los siglos de oro el máximo exponente de este tópico es Quevedo. Citaré dos de sus más famosos y demoledores sonetos:
    1. Signifícase la propria brevedad de la vida, sin pensar y con padecer, salteada de la muerte

    ¡Fue sueño ayer; mañana será tierra!
    ¡Poco antes, nada; y poco después, humo!
    ¡Y destino ambiciones, y presumo
    apenas punto al cerco que me cierra!

    Breve combate de importuna guerra,
    en mi defensa soy peligro sumo;
    y mientras con mis armas me consumo
    menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.

    Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
    hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
    que a la muerte me lleva despeñado.

    Azadas son la hora y el momento,
    que, a jornal de mi pena y mi cuidado,
    cavan en mi vivir mi monumento.

    2. Represéntase la brevedad de lo que se vive y cuán nada parece lo que se vivió

    “¡Ah de la vida!” … ¿Nadie me responde?
    ¡Aquí de los antaños que he vivido!
    La Fortuna mis tiempos ha mordido;
    las Horas mi locura las esconde.

    ¡Que sin poder saber cómo ni adónde,
    la salud y la edad se hayan huído!
    Falta la vida, asiste lo vivido,
    y no hay calamidad que no me ronde.

    Ayer se fue; mañana no ha llegado;
    hoy se está yendo sin parar un punto;
    soy un fue, y un será y un es cansado.

    En el hoy y mañana y ayer, junto
    pañales y mortaja, y he quedado
    presentes sucesiones de difunto.

    ¡Ah, por cierto, me encanta el poema de tu compatriota, el excelente poeta peruano César Vallejo!

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