TEMPUS FUGIT

El  tópico literario es un tema que aparece de modo recurrente en los distintos géneros literarios, a lo largo de la historia de la literatura. Los tópicos caracterizan a los géneros.

El tópico literario del tempus fugit procede del Libro III de las Geórgicas, obra del poeta latino Publio Virgilio Marón (70 a.C.-19 a.C.). Virgilio fue un poeta romano autor de la Eneida, las Bucólicas y las Geórgicas. Fue el creador de una grandiosa obra en la que se muestra como un fiel reflejo del hombre de su época, con sus ilusiones y sus sufrimientos, a través de una forma de gran perfección estilística.

En Geórgicas, III, 284-285

Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus, singula dum captivcircumvectamur amore”

Pero mientras tanto huye, huye el tiempo irremediablemente, mientras nos demoramos atrapados por el amor hacia los detalles.

El tópico tempus fugit hace referencia al paso irremisible del tiempo, que todo lo acaba. Suele aparecer muy frecuentemente en combinación con el tópico del carpe diem. La expresión invita a aprovechar el tiempo (de forma similar al carpe diem) .

Tempus fugit es una expresión proveniente de latín que significa “El tiempo se escapa” o “El tiempo vuela” invitando a no perder el tiempo. El tiempo es inaprensible, no puede detenerse ni hacerse retroceder. Es un lema muy usado en la decoración de los relojes. No muy lejano con una concepción actual, esta sencilla frase encierra la esencia de este mundo: el tiempo pasa, huye, nada queda, todo cambia. El cambio anida en lo más íntimo del alma de este universo.

Salvador Dalí, pintor surrealista español, también recurrió al tópico como tema de algunas de sus obras. Entre ellas encontramos la siguiente:

Vemos cómo el pintor representa, desde un punto de vista surrealista, unos relojes como derritiéndose para referirse a ese desvanecimiento del tiempo. Si nos fijamos bien a la izquierda del cuadro hay un reloj cerrado en contraste con los otros abiertos, por ese deseo de parar el tiempo. Por otro lado, el reloj que está encima de esa especie de figura, representa la adhesión con el tiempo, el no poder escapar de él. Por último, algo curioso de los relojes es que cada uno es diferente y si nos fijamos, el reloj que está más próximo al cerrado marca una hora, el del árbol marca cinco minutos más tarde y el último cinco minutos más. Sin duda, el tiempo vuela en este sentido.

Francisco de Quevedo también utilizaba mucho este tópico literario en sus poemas, como por ejemplo:

Ayer se fue; mañana no ha llegado;

Hoy se está yendo sin parar un punto:

Soy un fue, y un será, y un es cansado.

Judit Peracaula

2 pensamientos en “TEMPUS FUGIT

  1. Tempus fugir es, como dices, complementario al carpe diem pero ocurre lo mismo que vimos en clase con la diferencia de este tópico entre Garcilaso (“En tanto que de rosa y azucena” y Góngora (“Mientras por competir con tu cabello”, todo depende del cristal con que se mira. En cierta manera, es un aviso sobre la fragilidad del ser humano y de la materia temporal y pasajera de que estamos fabricado, pero puede ser tomado también con un atisbo de pesimismo irremediable como hicieron los autores medievales (con una visión teocéntrica) o Quevedo en el barroco, Muy ilustrativo el cuadro de Salvador Dalí, que en realidad se llama “Persistencia de la memoria”, con sus simbólicos relojes blandos.

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