VENUS Y ADONIS

Adonis fue el producto del incesto de Esmirna, con su padre y rey de Chipre, Cíniras. Cuando Cíniras se disponía a matar a su hija, los dioses la convirtieron en un árbol, que a los nueve meses se entreabrió, y surgió de él un hermoso niño. Fue recogido por la diosa Afrodita o Venus (diosa del amor, de la primavera, de la belleza), quien lo dejó al cuidado de Perséfone. Perséfone y Afrodita acabaron disputando por Adonis, hasta que Zeus decidió que pasara un tercio del año con cada una y un tercio del año libremente. Él eligió pasar siempre dos tercios con Afrodita y fue educado por las Ninfas. Se dedicó a la caza y en una de sus cacerías, se topó con un jabalí y murió por su mordida. Se dice que este ataque fue causado por los celos de Ares (el amante de Afrodita), o por una venganza de Apolo contra Afrodita, por haber dejado ciego a Hermanito(?), hijo de Apolo, que la había visto bañarse desnuda. Como fruto del amor entre Venus y Adonis, nacieron dos hijos: Golgos y Berocea.

DATOS EXTRA:

•       La muerte de Adonis se relaciona con el color rojo de la rosa. Cuando Afrodita corrió a socorrer a Adonis en su trance mortal, se clavó una espina de rosa (que era una flor blanca), tiñendo las rosas (flores que se le consagran) con su sangre.

•       Después de la muerte de Adonis, éste sufre una metamorfosis y se convierte en una anémona porque Venus le convirtió en esa flor por amor. Tal y como podemos apreciar en la pintura de Marcantonio Franceschini, llamada “La metamorfosis de la muerte de Adonis”:

•       En la Literatura española del Renacimiento y del Barroco hay constantes alusiones a la mitologia clásica que se utilizan de diversas maneras como para emmarcar una situación a traves de unos personajes o las comparaciones entre lo real y lo mitológico.

Un ejemplo serían las Églogas de Garcilaso de la Vega, donde en la tercera encontramos este mito: nos describe un idealizado paisaje del Tajo en el que cuatro Ninfas tejen un tapiz en el que se explican los mitos de Orfeo y Eurídice, el de Dafne y Apolo, el de Venus y Adonis (en los versos desde el 179 al 193) y la muerte de Elisa. Al terminar estas descripciones, hay un diálogo entre dos pastores, Tirreno y Alcino, que se refieren a su amor por Flérida y Filis.

•       Este mito también se puede encontrar en la literatura inglesa del siglo XVII, como el poema de Shakespeare:
“VENUS Y ADONIS”
Argumento: La diosa Venus se enamora del apuesto joven Adonis y se le ofrece insistentemente, pero éste la rechaza. Se trata de un lírico y apasionado “quiero y no puedo”, en el que el desinterés de Adonis funciona como resorte erótico para el lector. El caballo de Adonis suelta sus riendas para correr tras una yegua. Venus consigue acostarse con Adonis, y quiere volver a verlo al día siguiente, pero él le dice que irá a cazar un jabalí. Venus le pide que no lo haga, porque presiente que el jabalí le matará. Al día siguiente, Adonis muere atacado por el jabalí, y Venus sentencia que desde ese momento el amor irá acompañado del dolor. La muerte de Adonis ejerce de contrapunto vencedor del amor de Venus, aportando una versión más de esta clásica dicotomía.

•       También lo encontramos en el arte de la pintura como en la Pintura, como en la obra de Paolo Veronese, de 1580.

Otro ejemplo, sería este lienzo hecho por Tiziano que también nos muestra el Mito de Venus y Adonis:

•       En cuanto a la música, en la ópera de John Blow (en 1683) encontramos también este mito:

http://www.youtube.com/watch?v=mxpWdLXGiZk

Puedes ver todos los comentarios de esta entrada aquí:
https://literaturacastellanaangeleta.wordpress.com/2011/11/03/mitologias/#comments
Alexandra Silva

Un pensamiento en “VENUS Y ADONIS

  1. Después qu’en tierno llanto desordena

    Citerea la voz por el violento

    fin de su Adonis, y con triste acento

    el bosque Idalio a su dolor resuena;

    Y en flor, sobre el acanto y azucena

    hermosa, trueca el mísero y sangriento

    joven, modera el grave sentimiento,

    y el ímpetu a sus lágrimas enfrena.

    Y no hallando en su tristeza medio,

    vuelve al usado ornato, y reflorece

    del ya sereno rostro la luz pura

    Así el pesar con la razón descrece,

    desesperado el bien, que tal vez cura

    a un grande mal la falta de remedio.

    Juan de Arguijo (1567-1623)

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